Locuras y estupideces de los momentos sencillos y desesperados

Hay momentos en que una persona piensa que nunca lo va a olvidar y que siempre lo va a recordar cuando te caíste de tu bicicleta o te pegaron  chicle en el cabello. Cuando esos momentos  llegan, llegan de una manera extraña, en que uno piensa que así fue como lo planeó o ¡me tomaron por sorpresa!!, pero siempre llegan. No quiero ser o parecer esa clase de gente que siempre esta recordando cosas y que aburre a la otra persona, NO! Eso no es mi intención, solo… mencionaré algunos de mis momentos sencillos que en su mayoría es parte de mi día a día… y que estos siempre me dan como resultado muchas situaciones desesperadas.

Mi primer momento sencillo fue mi primera y dolorosa ruptura de mi nariz, eso sucedió cuando jugaba en mi casa con las locas de mis amigas, no recuerdo muy bien que juegucho de porquería jugábamos (y eso es motivo y la razón por lo que odio jugar)… y teníamos que correr, el piso estaba mojado… (yo no lo tomé importancia a mi piso, porque detesto limpiar), nosotras saltábamos por encima del charquito pero yo lo olvide muy de pronto –no por nada me dicen pollo- y pisé el bendito charquito. Créanme… cuando les digo que me hizo ver estrellas, y no eran esas típicas estrellas que ves en el firmamento en plena oscuridad con un cielo despejado, NO!!! Eran de esas que tienen forma extraña y de un color rojo intenso muy parecido a las luces de bengala que se compran para navidad. Después de lo ocurrido surge mi momento desesperado,  no sabía qué hacer, pues; mis padres estaban en el otro cuarto de mi casa y yo tenía una catarata de sangre chorreando por debajo de mi nariz, lo mas lógico sería ir donde mis padres y mostrarles lo que me sucedió, pero conociendo a mi madre; ella era peor que un perro en celo (ahora ha cambiado un montón, gracias al cielo!!!!!) y lo típico era recibir una reverenda paliza de parte de ella. Así que, para evitar eso… me escondí por una hora y media o más si era posible, para poder limpiarme la nariz y cambiarme de ropa, para luego aparecer como si nada hubiera pasado.

Mi segundo momento sencillo fue cuando golpié a un ex-compañero, digamos que fue algo muy excitante para mí ya que era la primera vez que golpeaba a un muchacho tres años mayor que yo y era del sexo opuesto. Bueno… nada de esto hubiera ocurrido si yo me hubiera controlado y él no hubiera seguido jodiendo mas mi paciencia –pero a las finales tuvo que ocurrir-. Mi pelea fue como de película –no, exagero- , digamos que fue un acorralamiento de parte mía, con un pequeño derechazo con puño hacia el estómago y falta de respiración hacia él, creo que en ese momento yo me aluciné una mamacha de vale todo y me desconocí por completo. Luego surge mi momento desesperado, pues llega el momento en que tú recién te pones a pensar ¿Qué carajos he hecho??!!!! o –he jodido peor la situación!!!!- o -mierda lo cagué!!!-; pues eso me pasó a mí… se me vino a mi mente un millón de exclamaciones con ninguna solución solo de subir al techo y tirarme desde allí, osea como que me fregué…. A mí no me quedó otra mas que de amenazar al salón entero, pero siempre va haber un rebelde por ahí que te diga lo contrario y eso puso mas emocionante la situación pero yo estaba en shock después de lo ocurrido y no dije nada y le basta una mirada mía para callarle la boca, pasaban los minutos y llegó la encargada del salón, para suerte mía el rebelde no dijo nada y yo estaba muy tranquila y quedé absuelta de mi delito.

Y mi tercer momento sencillo fue cuando lo conocí, a un principio yo lo veía como un bicho raro y no me llamaba la atención, pero fueron pasando los años y como que eso ha ido cambiando y como que lo veo “DIFERENTE” –digo diferente por el sentido de que ya creció y hay algo mas que me llama la atención-. Yo estaba en esos días de que, pucha ya; tengo trabajo y todos lo días tiene que ser así pero una se llega aburrir por la rutina (en mi caso siempre es así) y quería salir, como no encontraba a nadie mas en mi camino para arrastrarlo, solo estaba él y no me quedo otra; quedamos para salir pero había un problema, no había pedido permiso en mi casa ni en mi trabajo y es ahí en donde llega uno a desesperarse. No sabía qué floro meter a mi vieja para poder salir y en mi trabajo no me iban a soltar a partir de las tres de la tarde, de mi trabajo estaba solucionado…; el de mi vieja era el problema. Digamos que a un comienzo… no quería pero de tanto persuadir ella tuvo que soltar cuerda y dejarme libre aunque sea por una tarde y noche y si que lo disfruté.


Estos son algunos de mis momentos sencillos y desesperados que recuerdo y como ya dije… es parte de mi día a día y creo que tengo que cambiar muchas cosas. Ahora trato de ser una persona mejor –cosa que jamás me sale- y de tener una vida placentera –este último siempre lo tengo-. Como verán, llevo una vida super aburrida pero trato de ponerle mucha emoción pero mi sarcasmo y frialdad me ganan, de eso casi nadie se da cuenta y lo prefiero así. Si alguna vez tienes un momento sencillo nunca desesperes porque sola las cosas se solucionan.

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